miércoles, 10 de diciembre de 2008

Mal gusto

La dieta me pone de mal humor. Sépanlo.
El cardiólogo me dijo que de los 7 números de la rifa del infarto, ya compré 4... Mi jefe me dijo que de los otros 3, dos venían de la mano. O sea... DIETA.
La nutricionista me dijo "carne o pollo, una vez por día", es evidente que esa buena mujer no sabe que una comida no merece ser llamada como tal sino tiene carne o pollo!!! Así que le entré a la verdura, con el resultado obvio de la cagadera. Hoy me tuve que bajar del 36 dos paradas antes para meterme en un barsucho a cagar. Carmen me dijo "y claro... mucho zapallo comiste, nene! Comé zanahorias, eso tapa.
Y las caminatas... Diosssssssssssssssssssssssssssssss!!!! Esta semana ya van tres veces. Una hora sin parar. (aunque debo admitir que me despejan). Todos dicen... sos jóven, aprovechá ahora.
Y cuando me dicen eso, yo pienso en los chinchulines de La Colonia, crocantes... Pienso en el helado de bananita dolca... pienso en un pastel de papas...pienso en una grande de muzza!!!
Pero ya dejaré de pensar. Ya empecé. Ya no me acuerdo.
En Merlo había un tipo cuando yo era chico que se la pasaba trotando por el barrio. Un físico envidiable, una salud de hierro... El año pasado saliendo de la almacén con un yogurt Ser en la mano lo piso un auto. Y no lo cuento para caer en la reflexión irónica de la vida saludable... Lo cuento porque él era otro de los que cuando pasaba por la puerta de casa y me veía fumando un pucho me decía "¿y gordo...cuándo salís a correr conmigo?"
Como verán... la dieta me pone de mal humor.
Perdón por la tristeza!!

lunes, 8 de diciembre de 2008

Todos somos Coyote

Odio al correcaminos. Este odio, sé que es compartido por mucha gente.
Estoy convencido que en algún lugar hay algún grupo revolucionario planeando desde la oscuridad una muerte cinematográfica para el grandote emplumado.
Estamos hartos de ver cómo el bicho ese abusa de la nobleza del pobre Coyote. Nos conmovemos cada vez que nuestro peludo amigo cae desde un precipicio. Nos resulta tremendamente doloroso que todos los artefactos ACME terminen jugándole en contra.
Queremos ayudarlo con sus heridas, queremos cómo él, matar al puto pájaro.
Un sentimiento similar tenemos con Jerry, el ratón marrón con orejas grandes que vuelve loco al gato Tom.
Pero sin dudas, nuestro odio se lo lleva el correcaminos.
Su bip-bip molesto, su mirada soberbia y su mueca entre “te cagué” y “no me vas a atrapar” no nos deja dormir tranquilos. Solemos tener terribles pesadillas dónde somos picados por el bicho ese… Y algunos suertudos, alguna vez soñaron con sus manos llenas de sangre y plumas.
Si algún impío lector, conoce dónde son las reuniones de este selecto grupo que en algún momento saldrá a justiciar a nuestro Coyote, que me avise. Mis armas y yo, lo esperamos

Manual del caníbal


El verano pasado, como por lo general suelo hacer, me compré un par de libros para leer en las vacaciones. Cayó en mis manos una novela de Carlos Balmaceda, escritor marplatense. Ya había leído de él "La plegaria del vidente" una novela que trata sobre el asesino de prostitutas, conocido también como el loco de la ruta. La novela que ese día dió con mis ansias de lector fue "Manual del caníbal":

¿Es posible que un adolescente fascinado por un viejo libro de recetas de sus antepasados transforme un tradicional e inocente manual de cocina en la fuente de sus macabros platos? El chico en cuestión es César Lombroso, heredero de una larga estirpe de viajantes y cocineros, que queda a cargo del legendario Almacén Buenos aires.

Erotismo, traición, dictadura y violencia son los ingredientes siniestros de esta trama que nos enfrenta con el tabú más ominoso: el canibalismo.

Esta original novela de Carlos Balmaceda nos narra una trama perturbadora que cuestiona las fronteras de la ética y devora al lector que se fascina por lo prohibido.

¡Buen provecho!

sábado, 6 de diciembre de 2008

Apparitions

Viendo que mirar hasta que empiece Lost, di por casualidad con esta serie que ya estrenó su tercer episodio.
Está muy bien hecha. Imaginate meter en una licuadora el Holocausto, el exorsista, la homosexualidad, Dios, una nena rara, la biblia, el diablo, el Vaticano, muy buenos actores, y la madre Teresa !!!
Bueno, de todo eso, obtenes un licuado llamado "Apparitions". Acá les dejo un video promocional. Si quieren ver los capitulos... Ya saben... a navegar.

viernes, 5 de diciembre de 2008

Confusión

¿Quién sabe? ¿Qué cosa? ¿Lo saben? No… tranquilo.
¿Sabías? Puede ser. ¿Te parece? ¿Desde cuándo?
¿Quién dijo? ¿Lo dijo? El alcohol, no él.
¿Qué hago? ¿Qué hace? ¿Qué hacemos? Tengo miedo.
¿Me animo? ¿Se anima? ¿Y si no?
¿Estoy solo? ¿Estamos solos? ¿Está solo? Cuidado.
¿Lo pensé? ¿Lo pienso? ¿Lo piensa? Tiene miedo.
¿Y si no? ¿Y si sí? No lo sé.
¿Está bien? ¿Está mal? ¿Estoy mal? ¿Estoy bien?
¿Caeré? ¿Caeremos? No, ya estamos en el piso.Alineación al centro


Educational Block B A r-whitebrick d o blue

miércoles, 3 de diciembre de 2008

Maldita noche

Son las once y pico de la noche, quiero dormir, estoy cansado. Vivo en un tercer piso de un edificio de ocho que tiene la particularidad de ser una perfecta caja de resonancia. Y parece que los colectiveros lo saben y cuando pasan por debajo de mi ventana, frenan con ese chittttssssssss..........chittttsssssssss..... TAN MOLESTO.
Son las casi las tres, los pibes de enfrente ponen " y todo lo negro las mano arriba" a todo lo que da...y creen, por alguna extraña razón, que cantan bien, y lo que es peor...sospecho que creen que su música le gusta a todo el barrio.
Son las cinco y cuarto, la gata se tira en una triple mortal desde el ropero a mi cama, cayendo así, de golpe, arriba mío. Casi me infarto. Le pego dos gritos, puteo a la gata que la parió y la muy turra me mira con esos ojazos celestes que me derriten y no me queda más que acariciarla un poco.
Seguramente me quede dormido así... acariciando la gata. Parecería que los colectiveros, los cumbieros y Josefina quieren que al fin me duerma.
No importa... ya es sábado... puedo pegarle hasta el mediodía.
A las 9 el teléfono... ¡Cagamos...quién se murió! Sólo por eso mis amigos y familiares saben que pueden molestar a esas horas un sábado.
Hola...lo llamamos de telefónica para ofrecerle DUO.
¿Lo qué? pregunté sin entender nada....
Pero ya era tarde... mi pregunta demostró interés. La mina no me dejaba explicarle nada. Por momentos pensé, pobre mina... que laburo de mierda debe ser andar despertando gente... ella no tiene la culpa. ¿Y de quién es la culpa? Tuya, salame... decía mi voz interior. Con lo cómodo que estabas cuando vivías en el oeste!! Ahí a las once de la noche ya no tenés bondi.... A las tres de la mañana los pibes están tan mamados que no joden... a las cinco y cuarto la gata andaba putaneando por los techos. Y la muy hija de puta de telefónica te hubiera despertado igual!!!
La mandé a cagar. Le dije que le iba a hacer juicio. Que si había un Dios se quedaría muda...
Pero ya no pude volver a dormir....

lunes, 1 de diciembre de 2008

Edgar Allan Poe



Siempre me gustó este cuento. Es desesperante, bien leído. El cuervo trastorna con una frase tán significativa para nosotros, aunque lejos estaba Poe de saberlo.
Las culpas que uno guarda, las cagadas del pasado, se expresan en dos palabras que no dejan en paz al protagonista, ni a nosotros, que sabemos leer bien.

Edgar Allan Poe
El Cuervo
Cierta noche aciaga, cuando, con la mente cansada,
meditaba sobre varios libracos de sabiduría ancestral
y asentía, adormecido, de pronto se oyó un rasguido,
como si alguien muy suavemente llamara a mi portal.
"Es un visitante -me dige-, que está llamando al portal;
sólo eso y nada más."
¡Ah, recuerdo tan claramente aquel desolado diciembre!
Cada chispa resplandeciente dejaba un rastro espectral.
Yo esperaba ansioso el alba, pues no había hallado calma
en mis libros, ni consuelo a la perdida abismal
de aquella a quien los ángeles Leonor podrán llamar
y aquí nadie nombrará.
Cada crujido de las cortinas purpúreas y cetrinas
me embargaba de dañinas dudas y mi sobresalto era tal
que, para calmar mi angustia repetí con voz mustia:
"No es sino un visitante que ha llegado a mi portal;
un tardío visitante esperando en mi portal.
Sólo eso y nada más".
Mas de pronto me animé y sin vacilación hablé:
"Caballero -dije-, o señora, me tendréis que disculpar
pues estaba adormecido cuando oí vuestro rasguido
y tan suave había sido vuestro golpe en mi portal
que dudé de haberlo oído...", y abrí de golpe el portal:
sólo sombras, nada más.
La noche miré de lleno, de temor y dudas pleno,
y soñé sueños que nadie osó soñar jamás;
pero en este silencio atroz, superior a toda voz,
sólo se oyó la palabra "Leonor", que yo me atreví a susurrar...
sí, susurré la palabra "Leonor" y un eco volvió la a nombrar.
Sólo eso y nada más.
Aunque mi alma ardía por dentro regresé a mis aposentos
pero pronto aquel rasguido se escuchó más pertinaz.
"Esta vez quien sea que llama ha llamado a mi ventana;
veré pues de qué se trata, que misterio habrá detrás.
Si mi corazón se aplaca lo podré desentrañar.
¡Es el viento y nada más!".
Mas cuando abrí la persiana se coló por la ventana,
agitando el plumaje, un cuervo muy solemne y ancestral.
Sin cumplido o miramiento, sin detenerse un momento,
con aire envarado y grave fue a posarse en mi portal,
en un pálido busto de Palas que hay encima del umbral;
fue, posóse y nada más.
Esta negra y torva ave tocó, con su aire grave,
en sonriente extrañeza mi gris solemnidad.
"Ese penacho rapado -le dije-, no te impide ser
osado, viejo cuervo desterrado de la negrura abisal;
¿cuál es tu tétrico nombre en el abismo infernal?"
Dijo el cuervo: "Nunca más".
Que una ave zarrapastrosa tuviera esa voz virtuosa
sorprendióme aunque el sentido fuera tan poco cabal,
pues acordaréis conmigo que pocos habrán tenido
ocasión de ver posado tal pájaro en su portal.
Ni ave ni bestia alguna en la estatua del portal
que se llamara "Nunca más".
Mas el cuervo, altivo, adusto, no pronunció desde el busto,
como si en ello le fuera el alma, ni una sílaba más.
No movió una sola pluma ni dijo palabra alguna
hasta que al fin musité: "Vi a otros amigos volar;
por la mañana él también, cual mis anhelos, volará".
Dijo entonces :"Nunca más".
Esta certera respuesta dejó mi alma transpuesta;
"Sin duda - dije-, repite lo que ha podido acopiar
del repertorio olvidado de algún amo desgraciado
que en su caída redujo sus canciones a un refrán:
"Nunca, nunca más".
Como el cuervo aún convertía en sonrisa mi porfía
planté una silla mullida frente al ave y el portal;
y hundido en el terciopelo me afané con recelo
en descubrir que quería la funesta ave ancestral
al repetir: "Nunca más".
Esto, sentado, pensaba, aunque sin decir palabra
al ave que ahora quemaba mi pecho con su mirar;
eso y más cosas pensaba, con la cabeza apoyada
sobre el cojín purpúreo que el candil hacía brillar.
¡ Sobre aquel cojín purpúreo que ella gustaba de usar,
y ya no usará nunca más!.
Luego el aire se hizo denso, como si ardiera un incienso
mecido por serafines de leve andar musical.
"¡Miserable! -me dije-. ¡Tu Diós estos ángeles dirige
hacia ti con el filtro que a Leonor te hará olvidar!
¡Bebe, bebe el dulce filtro, y a Leonor olvidarás!".
Dijo el cuervo: "Nunca más".
"¡Profeta! -grité -, ser malvado, profeta eres, diablo alado!
¿Del Tentador enviado o acaso una tempestad
trajo tu torvo plumaje hasta este yermo paraje,
a esta morada espectral? ¡Mas t e imploro, dime ya,
dime, te imploro, si existe algun bálsamo en Galaad!"
Dijo el cuervo: "Nunca más".
"¡Profeta! -grité -, ser malvado, profeta eres, diablo alado!
Por el Diós que veneramos, por el manto celestial,
dile a este desventurado si en el Edén lejano
a Leonor , ahora entre ánngeles, un día podré abrazar".
Dijo el cuervo: "¡Nunca más!".
"¡Diablo alado, no hables más!", dije, dando un paso atrás;
¡Que la tromba te devuelva a la negrura abisal!
¡Ni rastro de tu plumaje en recuerdo de tu ultraje
quiero en mi portal! ¡Deja en paz mi soledad!
¡Quita el pico de mi pecho y tu sombra del portal!"
Dijo el cuervo: "Nunca más".
Y el impávido cuervo osado aun sigue, sigue posado,
en el pálido busto de Palas que hay encima del portal;
y su mirada aguileña es la de un demonio que sueña,
cuya sombra el candil en el suelo proyecta fantasmal;
y mi alma, de esa sombra que allí flota fantasmal,
no se alzará...¡nunca más!.